Peregrinos en el Santuario de Lourdes

Unos amigos de la Parroquia de la Sagrada Familia de Valladolid, nos invitaron a una peregrinación a este Santuario, a primeros de este mes de agosto. Lo primero que hicimos nada más llegar fue ir a ver la gruta de la Virgen. Lugar en el que se apareció a Santa Bernardette, y en el que todavía el peregrino que acude con fe puede sentir su presencia de una manera especial. Allí pusimos unas velas como signo de Luz.

Al día siguiente, visitamos los Santuarios y nos dimos cuenta de la cantidad de peregrinos que se acercan de toda raza y nación. Sanos y enfermos. Nos dijeron que cerca de 6 millones cada año. Debido al estado de alerta en el que se encuentra Francia por la amenaza terrorista y más explícitamente a los centros religiosos cristianos, había medidas de seguridad. Pero aún con tanta gente como eramos, no paso nada. El respeto de la gente y la amabilidad, primaron en los días que estuvimos.

Es costumbre en Lourdes, asistir a algunos actos religiosos que ofrece el Santuario, el primero que hicimos nosotros fue el Vía Crucis. Un espectacular conjunto monumental, recrea las estaciones de la Pasión de Jesús y ayuda a rezar esta oración.

También asistimos al Rosario de las “antorchas”, en el que la multitud de los peregrinos, se cita con sus velas al caer la tarde, para el rezo del Santo Rosario. Es un momento conmovedor y muy bonito.

Al día siguiente, como todos los miércoles y domingos, se celebra una solemne misa internacional en la monumental basílica subterránea. Donde asisten todos los peregrinos. Cuidan especialmente a aquellos que están enfermos o impedidos colocándolos delante, cerca del altar.

El Santuario de Lourdes como cualquier otro templo católico, participa de la vida de la Iglesia y en este año de la Misericordia nos invitan a un compromiso de cambio. Aceptando la misericordia de Dios, mediante la confesión y cruzando el umbral de la Puerta Santa.